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Servidor On-Premise vs. Cloud: Las desventajas de un servidor local que frena el crecimiento de tu fábrica

Costes iniciales: Un obstáculo para la inversión

Uno de los primeros y más grandes desafíos de un servidor on-premise es la alta inversión inicial requerida. No se trata solo de comprar un equipo informático; sino que los costes se disparan al considerar:

  • Hardware y licencias que necesitarás adquirir para sistema operativo, antivirus, copias de seguridad… Además de toda la infraestructura eléctrica y de red necesaria. Esta inversión es considerable y devaluable.
  • Instalación y configuración (y migración) son procesos  complejos y costosos, especialmente si se debe reemplazar un servidor antiguo y volátil.

Mantenimiento y gestión propios: Una responsabilidad constante

Cuando optas por un servidor on-premise, la responsabilidad total del mantenimiento recae sobre tu empresa. Esto implica:

  • Personal técnico, ya sea interno o externalizado para gestionar el hardware, aplicar actualizaciones de software, instalar parches de seguridad y realizar copias de respaldo.
  • Costes energéticos de los servidores requieren, lo que se traduce en un gasto operativo adicional muy considerable.
  • Riesgos que ponen en peligro tu información:
    • Servidores sin SAI ni climatización, lo que puede provocar reinicios inesperados, daños por sobrecalentamiento y cortes de energía.
    • Hardware antiguo o reacondicionado, propensos a fallar con mayor frecuencia.
    • Diagnósticos lentos por la falta de un monitoreo remoto adecuado. Los problemas se detectan cuando ya es tarde.
    • Firewall mal configurado que puede exponer el sistema a vulnerabilidades.
    • Planes de contingencia improvisados ante la saturación de la máquina o fallos.
    • Medios inseguros, como el uso de USBs, discos externos o NAS sin cifrado o control de acceso adecuados.
    • Planes de contingencia improvisados. A diferencia de la nube, es raro contar con balanceadores, nodos replicados o sistemas de failover (cambio automático a un sistema de respaldo en caso de fallo primario) en entornos locales, lo que te deja vulnerable ante cualquier incidente.

Escalabilidad limitada: Un freno al crecimiento

Imagina que tu negocio crece y necesitas más capacidad de almacenamiento o procesamiento. Con un servidor on-premise, la escalabilidad es un proceso lento, costoso y a menudo problemático:
  • Nueva inversión y migración: Aumentar la capacidad implica una nueva inversión en hardware, que puede requerir una migración completa del sistema.
  • Incompatibilidades: Es común que al integrar nuevos componentes, surjan incompatibilidades que obliguen a reemplazar piezas que funcionaban correctamente.
  • Intervención de terceros: La necesidad de coordinar con múltiples empresas ralentiza exponencialmente el proceso.
  • Falta de agilidad: La escalabilidad no es inmediata ni automática, a diferencia de lo que ofrece la nube.
Técnico realizando actualizaciones de hardware por mantenimiento y mejora

Mayor tiempo de despliegue y riesgo de fallos físicos

La implementación de nuevas soluciones o actualizaciones en un servidor on-premise puede llevar días o incluso semanas. Además, estás expuesto a riesgos físicos:

  • Vulnerabilidad a fallos: Cortes eléctricos, sobrecalentamientos o fallos de hardware pueden causar caídas del sistema.
  • Exposición en desastres: Sin redundancia, un desastre físico (incendio, inundación, etc.) podría destruir toda tu infraestructura.

Menor visibilidad y analítica en tiempo real, dificultad para actualizar

A diferencia de la nube, el monitoreo en tiempo real de un servidor on-premise es más complejo. Las actualizaciones de software suelen requerir paradas de servicio y trabajo manual, interrumpiendo tu operación. En la nube, estas son gestionadas por el proveedor, sin interrupciones.

Dependencia geográfica y seguridad gestionada internamente

Un servidor on-premise limita el acceso remoto, requiriendo soluciones adicionales como VPNs y firewalls. En cuanto a la seguridad:

  • Responsabilidad del cliente: Tú eres el responsable de implementar y gestionar la seguridad, incluyendo firewalls, cifrado y buenas prácticas.
  • Vulnerabilidades: En caso de ataques o vulnerabilidades, la mitigación del riesgo recae enteramente en tu equipo.

La cruda realidad de un DRP mal gestionado (o inexistente)

Uno de los puntos más críticos es el Plan de Recuperación ante Desastres (DRP). Muchos clientes (e incluso sus informáticos) no cuentan con uno efectivo. Aunque existan copias de seguridad, su restauración en otra máquina puede llevar días, paralizando la actividad empresarial y generando un enorme estrés para todos los involucrados.

A menudo, nos encontramos con situaciones como:

  • Copias de seguridad no revisadas.
  • Sistemas de duplicación de servidores que no funcionan.
  • Discos en RAID que no graban información, dejando sin copias de seguridad.

Esto genera una falsa sensación de seguridad que, cuando se desencadena un desastre, provoca una falla catastrófica en la compañía.

Incompatibilidades y sobrecarga del sistema

Alojar múltiples aplicaciones y archivos en el mismo servidor donde se ejecuta tu sistema ERP, como Geinfor, aumenta las posibilidades de:
  • Incompatibilidades: Conflictos entre diferentes softwares.
  • Desempeño afectado: El acceso constante a otros archivos y recursos puede ralentizar significativamente el sistema, impactando negativamente el rendimiento de tu ERP.

Hostings compartidos: El sobrecoste disfrazado de ahorro

Algunas empresas intentan “ahorrar” optando por hostings compartidos baratos. Sin embargo, estas soluciones presentan sus propias desventajas:
  • Recursos limitados y contención: Compartes CPU, RAM, ancho de banda y disco con otros usuarios. Si otro cliente consume muchos recursos, tu servicio se verá afectado.
  • Rendimiento inestable: Picos de carga en otras máquinas virtuales pueden ralentizar tu entorno.
  • Sin aislamiento total: Un fallo de seguridad en otra web del mismo servidor puede impactar directamente en tu entorno.
  • Limitaciones de configuración: No puedes cambiar configuraciones clave o instalar ciertos servicios sin afectar a otros.
  • Soporte técnico limitado o genérico: No adaptado a soluciones empresariales como ERP.
  • Problemas con bases de datos de alto consumo: Servicios como DB2 no están optimizados para hostings compartidos, con limitaciones en conexiones, IOPS o tiempo de respuesta.
  • Seguridad estándar, no personalizada: Políticas genéricas de firewall, backup y cifrado, no adaptadas a requisitos específicos de industrias reguladas.
  • Paros planificados: Deberás programar al menos un paro anual para mantenimiento, con paradas de servicio de varias horas.
  • Caídas inesperadas: Microcortes frecuentes que interrumpen el flujo de trabajo.

Nube por cuenta del cliente (sin gestión especializada): Una falsa solución

Creer que por “estar en la nube” todos los problemas desaparecen es un error común. Contratar servicios en la nube sin el conocimiento técnico adecuado o un equipo DevOps especializado puede llevar a:

  • Mala configuración Inicial: Puertos abiertos, permisos mal asignados, recursos mal dimensionados, afectando rendimiento y seguridad.
  • Costes imprevistos: Un mal uso de servicios (instancias sobredimensionadas, tráfico de salida elevado, almacenamiento innecesario) puede disparar los costes.
  • Falta de automatización: Procesos como escalado, actualizaciones, backups o recuperación ante fallos deben hacerse manualmente, aumentando el riesgo de error.
  • Backups mal gestionados o inexistentes: El proveedor de nube no hace backups automáticos; deben configurarse y probarse.
  • Ausencia de monitorización y alertas: Sin una arquitectura bien diseñada, no hay alertas tempranas ante caídas, lentitud o ataques.
  • Errores en políticas de seguridad: Configuración incorrecta de roles, accesos IAM o VPNs puede exponer recursos sensibles.
  • Dificultades con la integración de servicios: Conectar bases de datos, almacenamiento, balanceadores o redes privadas sin el conocimiento adecuado puede resultar en sistemas lentos y mal integrados.
  • Falta de estándares en la infraestructura: Cada proyecto o instancia se configura de forma manual y diferente, volviendo el entorno inmanejable a largo plazo.

Como puedes ver, la opción on-premise y las soluciones “a medias” en la nube presentan un sinfín de desventajas que pueden comprometer la continuidad, la seguridad y la eficiencia de tu negocio. 

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